Audiomarketing, ¿una estrategia de comunicación tan solo reconocida en los EEUU?

Resulta indiscutible que los sonidos o melodías ejercen una poderosa influencia psicológica en la mayoría de las personas y es por ello que el empleo de dicha práctica no se ha dejado escapar por los grandes expertos del audiomarketing.

Sin embargo, parece que la protección de los sonidos es cosa de legislaciones modernas, algo alejado de nuestra realidad, y que resulta una práctica más extendida en países desarrollados como EEUU o Japón. ¿Quién no ha escuchado alguna vez que el ruido del motor de las Harley Davidson se encuentra protegido en los EEUU?

No obstante, esta apreciación no es del todo correcta. La protección de los sonidos mediante marca es una fórmula que se encuentra permitida en toda la Unión Europea.

Pues bien, el Tribunal de Justicia de las Unión Europea se ha pronunciado en múltiples ocasiones en la adecuación de los signos sonoros para distinguir los productos o los servicios de una empresa siempre que éstos cumplan con dos requisitos: que tengan distintividad propia y que puedan ser objeto de representación gráfica. Justo es dicha representación gráfica la que ha suscitado más controversias en el ámbito de protección de la Unión Europa.

Recapitulando, y tomando ejemplo el caso de las Harley Davidson (la protección del ruido de su motor) o incluso el mítico gruñido del león de los MGM Studios, o el chasquido de los caramelos TIC TAC al agitar su caja, son sonidos que parecen de difícil representación gráfica y por ello ha llegado, en algunos casos, a ser desestimada su protección mediante marca en la Unión Europea a diferencia de lo que podría haber sucedido en los EEUU.

Situación muy diferente comportará la solicitud de marcas que se pueden representar mediante notas musicales sobre un pentagrama. Este tipo de sonidos, como es el ejemplo de la melodía de la Fanfarria de introducción de la 20th Century Fox, no presentan problemas de representación sobre pentagramas y, consecuentemente, resultan de mayores garantías para su protección mediante el registro de una marca.

Ahora bien, no debe olvidarse la importancia de su distintividad, un sonido puede ser objeto de representación gráfica por medio de figuras, líneas o caracteres, de forma clara, precisa, completa pero carecer de distintividad propia.

En este sentido, se ha pronunciado una reciente Sentencia de 13 de septiembre de 2016 del Tribunal General (sala segunda), asunto T-408/15 al desestimar la solicitud de registro de una marca notoriamente conocida en Brasil consistente en “un sonido que se asemeja al timbre de un teléfono” por considerarlo “un motivo sonoro de gran sencillez (…) un timbre corriente y ordinario que, por lo general, pasa desapercibido y el consumidor pertinente no memoriza”.

Por lo tanto, la protección de sonidos o melodías en la Unión Europea mediante su registro como marca podrá realizarse siempre que dicho sonido o melodía sea distintivo y pueda ser representado gráficamente. Precisamente, esta representación gráfica, es el escollo principal al que se enfrentan las empresas a la hora de intentar el registro de sus marcas sonoras.

A modo de conclusión, nos despedimos con algunos sonidos que seguro que os sonarán familiares.

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