El Juzgado de lo Mercantil nº2 de Madrid desestima la demanda interpuesta contra BLA BLA CAR por supuesta competencia desleal

El pasado jueves 2 de febrero de 2017, el Juzgado de lo Mercantil nº2 de Madrid dictó sentencia en la que concluía que la actividad desarrollada por Bla Bla Car, lejos de quedar englobada dentro del sector del transporte terrestre, constituye una actividad propia de la sociedad de la información en los términos de la Ley 34/2002. No habiendo lugar, en consecuencia, a la demanda interpuesta por la Confederación Española de transportes de autobús (CONFEBUS) por supuesta competencia desleal.

Según CONFEBUS, Bla Bla Car actúa como empresa de transporte sin haber obtenido las autorizaciones correspondientes ni pasar los controles, garantías y exigencias de seguridad que se requieren a todo prestador de servicios de transporte terrestre lo que, ciertamente, vendría a suponer una importante desventaja en detrimento del resto de operadores del mencionado sector.

Por su parte, Bla Bla Car alega que su actividad, lejos de encuadrarse en los servicios de transporte, debe encuadrarse en los servicios propios de una “plataforma online que presta servicios de trasmisión e intercambio de información en redes electrónicas, especializada en compartir los gastos de viaje por carretera”. Como se desprende del contenido de la sentencia objeto de este post, Bla Bla Car ha venido a materializar informáticamente lo que antes ocurría a través de anuncios o del “boca – oreja”.

En consecuencia, el fondo de la controversia pasa por esgrimir si las actividades desarrolladas por Bla Bla Car deben englobarse dentro del sector del transporte o si, por el contrario, debe entenderse que se trata de una simple plataforma online.

El Juzgado de primera instancia, lo tiene claro, “sin ninguna duda BLABLACAR ha generado una plataforma no para organizar el transporte, sino para poner en contacto a particulares que quieren realizar un viaje juntos, y compartir determinados gastos del trayecto (…)” apoyándose para ello en los siguientes argumentos:

  1. Carácter privado del trasporte: Resulta de aplicación la excepción del artículo 101 LOTT que considera como privado los trasportes destinados a “satisfacer necesidades de desplazamiento de carácter personal o doméstico del titular del vehículo y sus allegados”.
  2. Inexistencia de lucro por parte de los conductores: Se trata de una plataforma para que los usuarios compartan gastos. De hecho, Bla Bla Car adopta medidas con el fin de evitar que los conductores se lucren, ya sea mediante la recomendación de precios por transporte o distinción de los precios adecuados y no adecuados por colores.
  3. Falta de condición de empresa gestora de trasportes: La existencia de reglas preestablecidas para los conductores se realiza como mecanismo para afianzar, garantizar y dar confianza a las personas que utilizan la plataforma. La última palabra la tiene el usuario.
  4. Pago como recurso de gestión de la plataforma: El margen que obtiene Bla Bla Car, y que queda definido en las normas de contacto, se destina a los gastos de gestión de la plataforma y se obtiene como contraprestación a la puesta en contacto entre conductores y viajeros.
  5. Inexistencia de relación laboral entre los conductores y Bla Bla Car: Son los propios conductores los que libremente se registran, y los mismos usuarios los que, a través de sus opiniones, los que discriminan y/o eligen.
  6. No se trata de un servicio recurrente: Se citan algunos informes que revelan que los conductores acceden a la plataforma por necesidades puntuales (el 96% de los usuarios publican menos de dos viajes al mes).

Parece ser pues, que el carácter privado de dicha plataforma es claro, y por tanto, Bla Bla Car no habría realizado una práctica desleal por infracción de la normativa de trasporte, tal y como se alega por parte de CONFEBUS.

Si bien es cierto que habrá que esperar a ver cómo evoluciona el asunto, pues ante esta resolución cabe recurso de apelación, se trata de un gran avance para asentar algunos conceptos en aras de acercar la realidad y la legislación y avanzar hacia una la regularización de servicios prestados en el ámbito de la economía colaborativa que continuamente se topan con riesgos legales u obstáculos como los definidos en nuestro anterior post sobre “Algunos riesgos legales asociados a la economía colaborativa” .

Como sabéis, nos apasionan los sectores disruptivos así que seguiremos abordando temas relacionados a dicho sector en este Blog.

 

 

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