ALGUNOS RIESGOS LEGALES ASOCIADOS A LA ECONOMÍA COLABORATIVA

1.- Riesgos en materia laboral

El problema surge si se interpreta que los usuarios-productores que prestan servicios en una plataforma colaborativa tienen una relación de dependencia con los titulares de estas plataformas.

Sin ir más lejos, en España, el área de Inspección de Trabajo de la Generalitat de Cataluña consideró que podía existir una relación de dependencia entre los “conductores” de Uber que prestaban servicios a través de dicha plataforma y el titular de la misma.

En EE.UU., también ha habido casos en los que se ha reconocido esta laboralidad (y otros en que no, para ser justos).

2.- Riesgos en materia fiscal

Existe la (falsa) creencia de que las ventas y servicios prestados por los ciudadanos-productores quedan al margen de la legalidad y favorecen a la aparición de economía sumergida.

Ello no es del todo cierto, sin perjuicio de aquellas transacciones exentas de tributación, lo que sucede, en mi opinión, es que el sistema tributario español no está diseñado para este nuevo fenómeno, pues resulta excesivamente burocrático.

Por ello, algunos ciudadanos-productores no aplican, bien sea por cuestiones de efectividad o por simple ignorancia, correctamente las (complejas) normas tributarias.

Sin duda, ello es corregible con una regulación fiscal más flexible y atractiva.

3.- Riesgos en materia administrativa

La economía colaborativa ha llegado a sectores que históricamente han sido sectores regulados o, al menos, sometidos a licencia administrativa previa.

Ello ha generado malestar en estos sectores más tradicionales al entender que esta práctica supone un acto de competencia desleal por violación de normas.

Uber y el sector del transporte discrecional de viajeros es el caso paradigmático, pero hay otros. Por ejemplo, alquiler de vivienda para uso turístico, restauración, mensajería, etc.

Todos estos sectores requieren como norma general una licencia administrativa previa y, en ocasiones, a través de las plataformas colaborativas se elude este requisito.

No todas las actividades dentro de un sector requieren de esta licencia previa (por ejemplo, compartir gastos de viaje con allegados no requiere de licencia previa, pero sí transportar viajeros de un punto a otro a cambio de una contraprestación).

En cualquier caso, la recomendación es que hay que ser muy cauteloso a la hora de elegir la actividad a llevar a cabo en una plataforma colaborativa para no caer en posibles incumplimientos normativos así como en actos de competencia desleal.

Seguiremos hablando de este sector de la economía colaborativa en futuras publicaciones de este Blog. Todo lo que tenga que ver con sectores emergentes y disruptivos nos apasiona.

Sergio de Juan-Creix

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